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India estudia cómo lograr que la leche fluya en un mundo más caliente

KARNAL, India — En un cobertizo en Haryana, un estado en el norte de India, el sonido de flautas emanaba suavemente de los altavoces. El público, que pastaba en silencio, estaba formado por decenas de vacas, sujetos involuntarios de un experimento de terapia musical.

La escena la había orquestado un grupo de científicos que investigaban una sencilla interrogante: ¿qué tanto afecta el calor abrasador a la producción de leche? Para la población india que ama los lácteos, otra temporada de temperaturas altas ha respondido a esa interrogante, ya que los precios de los derivados de la leche han aumentado una vez más.

Los científicos del Instituto Nacional de Investigación Lechera trabajan discretamente para conservar el estatus de India como bastión de los lácteos ante la grave amenaza a la que se enfrenta el país por el cambio climático. Están realizando estudios de todo tipo: desde desarrollar nuevas razas cruzas de búfalos de agua hasta probar cultivos nuevos de arbustos en busca de contenido proteico.

Como parte de este trabajo, un equipo estudió los datos diarios de los rendimientos de cientos de animales después de que las temperaturas de finales de la primavera subieran hasta 5 grados Celsius por encima de la media de los años anteriores. No es inusual que en los meses más cálidos se produzca un descenso del rendimiento, pero los investigadores descubrieron que el estrés térmico de abril había provocado directamente un descenso adicional de casi 11 por ciento en la producción de leche entre el ganado cruzado sano.

“El animal está luchando fisiológicamente para acoplarse, y también para dar dos o tres litros de leche”, afirmó Ashutosh, líder del equipo, quien usa un solo nombre.

India, el mayor productor de leche del mundo, genera más de 200 millones de toneladas cada año. La industria láctea, que depende de 80 millones de ganaderos en todo el país, la mayoría con rebaños pequeños, ha crecido de forma constante y ahora representa casi el 5 por ciento de la economía india. Como muestra del gusto que tiene el país por los productos lácteos —desde el chai cocinado a fuego lento hasta la cuajada y el queso, además de la mantequilla y la crema de leche que se usan en al parecer todos los platos— solo una pequeña parte de la enorme producción se destina a la exportación.

El estrés que experimentan los animales es solo una de las muchas maneras en que el clima extremo está llevando al límite a esta importante industria. Al anunciar un aumento del 4 por ciento en los precios de la leche la semana pasada —el segundo aumento en lo que va del año— los productores lácteos aludieron a un incremento de casi el 20 por ciento en el costo del forraje.

Si bien el alza de precios del combustible y otros artículos de primera necesidad tampoco ha ayudado, los científicos y ganaderos hacen hincapié en cómo el clima extremo está exacerbando un déficit ya problemático de forraje, lo que impide un mayor crecimiento de la industria láctea.

Este año, el calor llegó antes de lo habitual, con temperaturas que alcanzaron con frecuencia los 45 grados Celsius en abril y se dispararon hasta los 49 grados Celsius en mayo. Además, este calor se mantuvo durante mucho tiempo.

Por otra parte, las precipitaciones fueron erráticas. Los campos se inundaron en los primeros meses, cuando los granjeros esperaban menos lluvia, mientras que durante el periodo en que las precipitaciones hubieran podido ayudar a mitigar el calor, las lluvias estuvieron por debajo de lo normal. En el estado de Punjab, los agricultores informaron de un descenso de hasta el 15 por ciento en la cosecha de trigo, lo que afectó la disponibilidad y calidad del forraje para el ganado.

“La producción de trigo bajó, por lo que el precio del forraje para el ganado, especialmente la paja de trigo, subió”, dijo Sudhir Kumar Tyagi, quien adquiere leche de los ganaderos del estado de Uttar Pradesh y la suministra a partes de la zona que rodea a Nueva Delhi, la capital.

“De marzo a septiembre, la producción de leche normalmente se mantiene baja, y se recupera después”, añadió. “Pero este año, debido al intenso y prolongado calor, el descenso de la producción de leche en verano fue de un 10 a un 15 por ciento más”.

En tanto que los patrones climáticos extremos afectan todos los aspectos de la vida, India tiene una gran ventaja en su sólida tradición de investigación científica. En institutos de todo el país, los investigadores han buscado respuestas a preguntas mucho antes de que se conviertan en motivo de alarma pública.

India tiene aproximadamente 300 millones de bovinos. Casi la mitad de la producción láctea proviene de búfalas y poco más de una cuarta parte de ganado cruzado, que combina la resistencia del ganado autóctono con el mayor rendimiento de las razas europeas. En las últimas décadas, conforme el país ha aumentado la proporción de razas cruzadas debido a sus mejores rendimientos, los científicos han estudiado detenidamente su adaptabilidad al aumento de las temperaturas.

Las razas cruzadas no se han adaptado tan rápido como los búfalos y el ganado autóctono. Los efectos del calor de abril fueron menores en los búfalos, contrastando de manera notable con la disminución de aproximadamente el 11 por ciento en la producción que se registró en las razas cruzadas, según encontraron los científicos del Instituto Nacional de Investigación Lechera.

En una reciente visita al instituto de Karnal, que abarca 560 hectáreas y cuenta con más de 2000 animales, un gran número de búfalos pastaban en pienso fresco.

“Cuando les das suficiente alimento, no pelean”, afirmó A.K. Dang, un científico del instituto. “Si no, como los humanos, se ponen mandones, y van a pelear por la comida”.

En un pequeño rincón dedicado al impacto del cambio climático, hay cámaras especiales para estudiar el comportamiento animal en temperaturas altas. Se están probando nuevos arbustos del estado nororiental de Assam, los cuales son presuntamente más ricos en proteínas, más duraderos y con ciclos de cosecha más cortos. Además, los investigadores están realizando pruebas de campo sobre la ingesta de minerales en el ganado. Han desarrollado un prototipo de herramienta que mide la temperatura y la humedad y produce lecturas codificadas por colores que ayudan a los ganaderos a conocer los niveles de estrés de los animales.

También hay decenas de vacas que mordisquean despreocupadas mientras suena una música suave de flautas, una imagen reconocible para muchos hindúes ya que Krishna, una de las encarnaciones del dios Visnú, suele ser retratado con una flauta y con vacas alrededor.

El experimento musical forma parte de un esfuerzo por probar todas las maneras en que se podría reducir el estrés en los animales. Hace aproximadamente un año y medio, cuando Ashutosh apenas comenzaba el estudio —“de 40 a 60 decimales de sonido es lo mejor”, afirmó— el ganado de los cobertizos más alejados comenzó a congregarse cerca del cobertizo con el altavoz.

“Añadimos otro altavoz ahí”, dijo Ashutosh, quien adaptó el estudio de otros científicos. “Tenemos que encontrar maneras de que no sientan estrés. Solo así podremos hacer que sean resilientes”.

Ashutosh dijo que estaba claro que los embates de los climas extremos contribuyen a un descenso significativo en la producción de leche en “condiciones científicas normales”. Pero la repercusión de esto en la producción de leche para el mundo real depende del tipo de cuidados que se apliquen para reducir el estrés.

Mientras que las grandes granjas lecheras son capaces de mitigar el calor con herramientas como ventiladores y aspersores de agua, la mayor parte del suministro de leche de la India procede de pequeños ganaderos que proveen a decenas de miles de sociedades cooperativas de pueblos. Este esfuerzo escalonado ha revolucionado la industria láctea de la India en los últimos 50 años, pero también hace que la difusión de nuevas tecnologías y mejores prácticas para la eficacia sea un proceso más lento.

Ashutosh dijo que, aunque muchos ganaderos llegan a extremos para proteger a sus animales, que a menudo son su única fuente de ingresos, la escasez de agua ha hecho que eso sea cada vez más difícil. Lamentó el declive de los antiguos mecanismos de mitigación del calor, como los estanques que compartían las aldeas y que ayudaban a los búfalos y al ganado a refrescarse.

“Estos viejos sistemas tenían una utilidad en caso de emergencia”, indicó. “Pero ahora esas estructuras ya no están”.

Bijender Singh, un agricultor del pueblo de Mukari, en Uttar Pradesh, tiene tres búfalos y una vaca. Dice que hace unos 15 años, los aldeanos llevaban su ganado a la orilla de un río cercano cuando había altas temperaturas.

“Ahora ese río está tan contaminado que el ganado no puede ir allí”, dijo. “Las otras masas de agua del pueblo también han desaparecido”.

Este verano, dijo, intentó refrescar a su ganado manteniéndolo en un patio cubierto donde utiliza un ventilador, y bañándolo dos veces al día.

“El calor y la temperatura afectan directamente a la producción de leche”, dijo, “así que hacemos todo lo posible para aliviar un poco a nuestro ganado”.

Mujib Mashal es el jefe de la oficina de The New York Times para el sur de Asia. Nacido en Kabul, escribió para revistas como The Atlantic, Harper’s, Time y más antes de unirse al Times. @MujMash

Hari Kumar es reportero en el buró de Nueva Delhi. Se unió al Times en 1997. @HariNYT


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